- El Director de la CAR pidió abrir un debate nacional sobre cómo proteger a millones de personas que viven en zonas históricamente vulnerables a inundaciones y crecientes.
- Alfred Ballesteros cuestionó que algunas discusiones ambientales desconozcan la realidad territorial de cientos de municipios construidos alrededor de las fuentes hídricas.
- La CAR advirtió que los eventos extremos asociados al cambio climático serán cada vez más frecuentes y requerirán soluciones técnicas, restauración ecológica y planificación territorial.
Bogotá, D.C., 04 de junio de 2026. #LaCARactúa. En medio del debate nacional sobre si deben o no intervenirse las fuentes hídricas del país para reducir riesgos de inundación, el director general de la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca – CAR, Alfred Ignacio Ballesteros, defendió la necesidad de ejecutar intervenciones técnicas controladas que permitan proteger a millones de personas asentadas históricamente en zonas ribereñas vulnerables.





El funcionario advirtió que el país debe asumir una discusión “realista y territorial” frente a las consecuencias del cambio climático, el crecimiento urbano históricamente desordenado y la exposición permanente de cientos de municipios a inundaciones, crecientes súbitas y emergencias asociadas a eventos extremos.
“No podemos condenar a comunidades enteras a vivir bajo el agua o en riesgo permanente simplemente porque durante décadas el país creció alrededor de las fuentes hídricas. Esa es la realidad territorial de Colombia y tenemos que afrontarla con responsabilidad”, afirmó Ballesteros.
El Director de la CAR aseguró que las autoridades ambientales deben avanzar hacia soluciones integrales que permitan equilibrar la protección de los ecosistemas con la seguridad de las comunidades que habitan en zonas históricamente expuestas a inundaciones.
“Claro que debemos proteger los ecosistemas y las fuentes hídricas, pero también debemos proteger la vida humana. Hay adultos mayores, niños y familias enteras que hoy viven bajo amenaza constante por crecientes e inundaciones cada vez más frecuentes”, agregó el funcionario.
Ballesteros cuestionó además, que algunos sectores planteen que no deben realizarse intervenciones en cuerpos de agua bajo ninguna circunstancia, sin tener en cuenta las condiciones sociales, urbanas y geográficas de gran parte del territorio nacional.
“Es muy distinto analizar estos fenómenos desde un escritorio en Bogotá que recorrer los municipios, hablar con las comunidades y entender cómo viven miles de familias expuestas al riesgo. El cambio climático exige soluciones construidas desde el territorio y no únicamente desde la teoría”, sostuvo Ballesteros.
El Director explicó que, aunque algunas intervenciones realizadas décadas atrás generaron impactos ambientales, hoy existen alternativas técnicas y ambientales que permiten desarrollar obras controladas, acompañadas de restauración ecológica, recuperación de rondas hídricas, manejo de sedimentos y planificación territorial.
Asimismo, advirtió que las emergencias asociadas a la variabilidad y al cambio climático serán cada vez más recurrentes en Colombia, razón por la cual insistió en la necesidad de combinar obras de mitigación, restauración ambiental y acciones preventivas para reducir la vulnerabilidad de las poblaciones ribereñas.
Alfred Ballesteros agregó que, “la discusión no puede ser si hacemos algo o no hacemos nada. No intervenir también tiene consecuencias y, en muchos casos, significa dejar a las comunidades expuestas a inundaciones permanentes”.
Finalmente, el directivo hizo un llamado al Gobierno Nacional, al Ministerio de Ambiente, a los institutos técnicos y científicos y a las autoridades territoriales para construir una política nacional que permita proteger simultáneamente los ecosistemas y a las comunidades asentadas históricamente alrededor de los ríos.
