La Laguna de Bermejal, un tesoro natural y patrimonio ecológico de Pacho

A escasos 6 kilómetros del casco urbano, en la vereda Bermejal, se existe uno de los paisajes más emblemáticos del municipio: la Laguna de Bermejal. Este cuerpo de agua artificial, creado en el siglo pasado por la familia Corradine, íntimamente ligada a la historia industrial de la región, ha trascendido su origen para convertirse en un santuario de biodiversidad y un símbolo de orgullo para los pachunos.

Más que un simple espejo de agua, la laguna fue declarada Floresta Nacional, una distinción que resalta su invaluable papel en la conservación ambiental y la protección de especies nativas. Este título consolida su estatus como un ecosistema vital para la rica hidrografía de la región, actuando como un pulmón verde y un refugio para la fauna y flora local.

Su importancia se extiende más allá de lo ecológico. Con un entorno de singular belleza, la Laguna de Bermejal se ha posicionado como un destino fundamental para el ecoturismo, atrayendo a visitantes que buscan conectar con la naturaleza, disfrutar de su serenidad paisajística y practicar avistamiento de aves.

La laguna evoca entre los habitantes antiguas leyendas sobre aguas con propiedades especiales, añadiendo un manto de tradición y misterio a este paraje, lo que enriquece su valor cultural e histórico.

Hoy, la laguna no es solo un recuerdo de la época de la siderurgia, sino un legado ambiental vivo, un ejemplo de cómo la intervención humana, con visión de futuro, puede transformarse en un patrimonio natural para el disfrute y cuidado de las generaciones presentes y futuras. En Pacho Cundinamarca

Foto: Leonardo Alfonso Martínez Suárez

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