En varios municipios de Cundinamarca, incluido Pacho, los postes eléctricos de Enel se han convertido en soporte no solo de las redes de energía, sino también de los cables de internet y televisión.


Aunque este uso compartido facilita la expansión de la conectividad, también ha generado un problema creciente: la contaminación visual y los riesgos ambientales.
La Resolución CRC 7120 de 2023 regula el acceso de las empresas de telecomunicaciones a la infraestructura eléctrica, exigiendo orden y seguridad en las instalaciones. Sin embargo, en la práctica, muchos cables se instalan sin cumplir las normas técnicas, lo que provoca marañas de alambres colgando, postes saturados y un paisaje urbano deteriorado.
Además del impacto visual, los cables en mal estado pueden afectar la vegetación urbana, obstaculizar el crecimiento de árboles y convertirse en residuos peligrosos cuando se abandonan. Enel ha realizado operativos de retiro en municipios como Chía, donde se eliminaron instalaciones ilegales que representaban riesgos eléctricos y ambientales.
La Gobernación impulsa proyectos como Red Digital, que buscan ampliar la conectividad de manera ordenada y sostenible. Sin embargo, el reto sigue siendo lograr que las empresas de telecomunicaciones respeten las normas y que la infraestructura eléctrica no se convierta en un foco de contaminación.
La conectividad es vital para el desarrollo de Cundinamarca, pero no puede lograrse a costa del paisaje y del medio ambiente.
El orden en los postes eléctricos es una tarea urgente para garantizar que la tecnología llegue a todos, sin dañar la imagen de nuestros pueblos ni la salud de nuestro entorno.
Leonardo Alfonso Martínez Suárez
