En los últimos 8 meses, en Cundinamarca se han incautado más de 334 mil productos de contrabando.




Pero el daño real va más allá de la mercancía decomisada. Según el gobernador Jorge Rey, este delito le roba al departamento cerca de $80.000 millones de pesos cada año.
Ese dinero, que se pierde en las sombras del comercio ilegal, es el mismo que hace falta para fortalecer la salud, la educación, los programas sociales y el futuro de nuestra gente.
Este es un recordatorio de que el contrabando no es un «delito sin víctimas». Sus víctimas somos todos: los ciudadanos que vemos cómo se esfuman los recursos para nuestros servicios esenciales.
